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Columnas

OPINION

¿Uber Tabasco?

Por El Equipo Cumbre

En muchas ocasiones se ha escuchado en la entidad que invertir en tal o cuál sector “no es un buen negocio”.

Después de los 80’s, con una presencia petrolera creciente, muchas de estas versiones se desplomaron.

Tan es así que han florecido múltiples negocios que parecían complicados, en sectores como el de diversión, esparcimiento, el comercial, servicios, agro-industrial, etc, etc, etc.

Lo que hacía falta era modernización e inversión. Y ha funcionado.

Esto mismo puede suceder en otros sectores donde nadie cree que pasará nada…como el transporte.

Es un sector regulado, pasivo y en donde no ha llegado la inversión privada como se debe, en detrimento del usuario.

Estas murallas se están derribando no solo a nivel global, sino incluso en ciudades de México a raíz de la llegada de firmas como Uber.

Seguro usted ya escuchó: Apoyada en una revolucionaria plataforma tecnológica y web, Uber presta servicio de transporte particular de personas, lo que está cambiado al sector y dejando atrás el tradicional mal servicio de taxis.

Uber ha explicado que no son precisamente un servicio de taxi y que incluso atiende un segmento de mercado diferente.

Uber tampoco ha anunciado su llegada a Tabasco, pero tarde que temprano lo hará. Imagínese lo que pasaría en Villahermosa, en donde es una pesadilla tomar un taxi e imposible hacerlo a horas pico.

Uber se ha convertido en una oportunidad de inversión y ocupación, lo que hace viable su expansión.

Lo que debe pasar aquí, es hacer lo que no se hizo en antaño en otros sectores: De una vez abrir la inversión, la modernización y la expansión de un sector que sí es atractivo y pronto Uber lo podría demostrar.

(Texto publicado en la Revista Cumbre Edición Julio 2015)

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Columnas

La lucha por Compras de Gobierno e IP

Por Víctor Ortiz

Noviembre/21/2017

Durante varios sexenios, uno de los dolores de cabeza del sector privado local fueron las compras públicas estatales.

Era una pesadilla tabasqueña: En algunas administraciones en el pasado se armaron clientes fantásticos en múltiples estados. No había voluntad ni de incrementar la proveeduría estatal ni de hablar del asunto en algunos casos.

Fue una cerrazón en conocidos ejercicios.

La batalla de empresarios por fortuna arrojó dividendos. Hoy hay un avance favorable, por todo el impacto que generan las adquisiciones en el empleo, al potenciar a pequeñas y medianas firmas locales.

Hace unos días el Gobernador Núñez Jiménez detalló que durante su gobierno el 85% de las compras de la Secretaría de Administración, han sido a compañías tabasqueñas. Un crecimiento notable. Era importante que el mandatario se refiriera al avance, porque fue una de las peticiones del empresariado y un objetivo de su gobierno.

Bertín Miranda, titular de Administración, dijo al respecto que el trabajo ha sido no solo aumentar la proveeduría local, sino también que los procesos sean claros.

Las compras públicas estatales significan unos $1,300 millones anuales y hoy no hay observaciones de tipo financiero, lo que habla del cambio.

En la Cúpula del Presupuesto

Moody’s confirmó que estados como Tabasco tendrán presiones adicionales en 2018 por el tema petrolero. Anticipó una reducción en las participaciones federales para estados productores, lo que afectará la inversión.

No ha sido excesivo lo dicho sobre el impacto petrolero: Moody´s enfatizó que Campeche y Tabasco enfrentarán desafíos fiscales importantes. La recesión que comenzó en 2015, redujo el coeficiente de distribución de las participaciones en 9% este año.

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Columnas

El salario mínimo es la trata legalizada

Por Sergio Anaya 

Noviembre/23/2017

Dado que el Salario Mínimo General es una disposición establecida en la Constitución y en las leyes derivadas  de ésta, su violación debe constituir un delito que en este caso es la trata de personas bajo la  modalidad de explotación laboral.

La norma es clara: “Los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”.

La Comisión Nacional de Salarios Mínimos fijó en 88.39 el nuevo tope salarial, cantidad que es, a todas luces, insuficiente para atender las necesidades manifestados en el párrafo antecedente.

De esta manera, en México 7 millones 785 mil trabajadores (Inegi, 2016) ganan un salario mínimo, es decir, están siendo explotados laboralmente, víctimas de trata de persona, con la venida de las autoridades laborales dependientes del Poder Ejecutivo.

El cinismo es tal que el propio presidente de la república, Enrique Peña Nieto, dijo ayer mismo que con el nuevo mini salario significa una recuperación del ingreso en términos ‘nominales’. Este último vocable es clave pues significa que no está considerando la inflación, o sea que realmente, la tal recuperación no es más un sueño guajiro del Ejecutivo Federal.

La pregunta es donde están las centrales obreras nacionales (CTM, CROC, CROM…) o estatales como la FTOT o Foret o la propia Federación de sindicatos cetemistas tabasqueños, entre otros.

En este México de ilegalidades y absurdos, resulta que es la Coparmex (sí, la parte patronal) la que aboga por un mejor salario para los trabajadores. O gobiernos, empresas y sindicatos de Estados Unidos y Canadá quienes han insistido en condicionar el TLC a un pago justo para clase laboral:

Simple, el salario mínimo en tales países es de cuatro dólares la hora (casi lo que gana un obrero en México por ocho horas de trabajo), sí esto no es explotación no sé qué sea.

Ahora bien, la última palabra la tienen los ciudadanos que pueden ejercer su poder, no bloqueando calles, sino saliendo a votar en la jornada electoral de julio de 2018 para lograr un cambio a favor de la mayoría de los mexicano y  no de la élite que hoy gobierna.

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